Todo tiene una explicación

“Érase una vez un mundo lleno de color donde la alegría y fantasía eran las máximas con las que se regían sus habitantes. La luminosidad era el escenario donde todos compartían experiencias e inquietudes aprendiendo unos de otros. No había líderes y los valores como la lealtad y comprensión estaban siempre presentes en los hogares y trabajos.

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