Millas sin esfuerzo

Relato inspirado en un suceso real, Millas sin esfuerzo

Navega sin pereza con el motor de la lealtad. Atraviesa el mar guiado por el más sincero agradecimiento y busca en su destino el refugio de los brazos que un día le salvaron. Tiene la mejor brújula en su instinto y sabiendo dónde está su lugar vuelve un año más en prueba de un amor desinteresado. No hay kilómetros ni corrientes que le impidan acudir puntual a la cita y con este ya es su quinto año.

Él sabe que por estas fechas su amigo regresará. Tienen una relación tan sincera que es la misma mirada la que le habla y promete en cada despedida una vuelta más. Toda su vida se las arregló como pescador y ahora es este pequeño pingüino el que le ha pescado de verdad el corazón.

Le encontró por casualidad cuando estaba perdido y en la tarea de ayudarle a remontar fue cuando él mismo en realidad encontró su sitio. Se entregó a su cuidado día y noche y con esmero le quitó la huella negra que el ser humano había dejado en sus plumas. Con su acción le mostró la cara más amable y de lo que también es capaz de hacer el hombre.

Sin embargo, a partir de este gesto consiguió mucho más. Logró que naciera una amistad especial. Este era un vínculo casi paternal que se alimentaba de agradecimiento y de un compromiso que iba más allá de toda distancia física.

Por aquel recuerdo se acortaron las distancias y el pescador esperó impaciente cada una de sus llegadas. Para el pingüino no había suficientes millas que le apartasen del objetivo. Él en su segunda oportunidad ya había escogido compañero de vida y en su noble deseo, tan presente, volvía hacia él, otro año más.

Juntos pasarían largos meses reforzando esa expedición que parecía no tener final. Ambos sentirían el calor de la compañía, el refugio de toda maldad, la amistad con todas las palabras entendida y el desinterés por todo lo material.

Y esta es la historia del pescador que salvó al animal y también al hombre de su fragilidad natural. En respuesta está la reacción de su sentido compañero que en cada viaje sigue demostrando un auténtico homenaje a la fidelidad.

***

Inspirado en la asombrosa historia de amistad de un pescador que salvó la vida a un pingüino en una playa de Brasil

La Vanguardia: Un pingüino nada cada año 8.000 kilómetros para ver al hombre que le salvó

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