Tacones de escenario

Tacones de escenario

Tiene un taconeo constante en su cabeza. Un reloj que marca las horas de forma distinta esperando que llegue la noche. Si la ves por la calle no repararás de su presencia porque le gusta ser invisible y se ayuda para ello, de ser envidiablemente fina y pequeña.

De sus mejillas nace, espontánea, una marea de pecas que le dan un aire inocente e infantil que ella se empeña en camuflar porque quiere ser consciente de su verdadera edad. Amigo lector, no te imaginas ¡qué dulce estampa esconde su rostro sin maquillaje!, como tampoco el destino en el que se pierde cada noche.

Con sus rápidos movimientos se me escapa entre las calles para aparecer de nuevo mágicamente ante mí. Figuraría que quiere que la acompañe, que descubra su secretos, todas sus pasiones y como hipnotizado por su misterio, la sigo y me pierdo con ella otro día más.

El destino me lleva a un teatro vacío, se diría que hasta abandonado, donde me acomodo en una de las viejas butacas que acumula tanto polvo como historias a esperar sin acertar muy bien qué es lo que me ha llevado a esta situación. Mi intuición, acto seguido, me dice que estoy en el lugar adecuado.

Y no estoy equivocado porque de entre bastidores sale una mujer muy distinta de la que dejé en la calle. Ataviada con una pesada bata de cola que mueve con gracia como si fuera una parte más de su cuerpo, sortea las viejas tablas del escenario para iniciar un taconeo intenso. Movimiento constante y cuidado que refleja una técnica de años, mientras su cara es el mejor espejo de la expresividad y sentimiento.

Su cuerpo entero es armonía, inspiración provocando mi admiración y deseo a partes iguales mientras entre vueltas enseña sin tregua su gracia y abanico de colores. La música está en ella y eso que el silencio es asfixiante en el viejo teatro, tanto que no escucho ni mi propia respiración.

Con rapidez recoge y suelta la falda, da otra vuelta y cuando creo que voy a caerme yo mismo de este esfuerzo con ella, da un grito que sale del alma y que retumba en la soledad de lo olvidado.

Recupera el aire y se levanta esperando una respuesta, mientras observo a una imponente figura que nace y crece en un escenario mientras intento que mi aplauso retumbe con emoción. Ella cierra los ojos y estoy seguro que no escucha nada, amigo lector, porque el taconeo de su alma es su único altavoz.

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5 pensamientos en “Tacones de escenario

  1. Woooo me encanto, con cada parrafo que leia me formaba una imagen en mi cabeza, absolutamente todo lo iba imaginando, y me gusto, me transmitio una serie de sensaciones. Muy bien escrito.

  2. Pingback: Tacones de escenario | WordPress de una informática inusual.

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