En el cuarto oscuro

en el cuarto oscuro

Sucedió muy deprisa y lo que había sido hasta el momento un buen día, se empezó a tornar en una extraña gama de grises. Lo claro se volvió oscuro y la duda se convirtió en compañera de mañanas y de noches.

¿Cuándo te volveré a ver?, me pregunto, cuando te observo y no logras ver en mí nada, sólo a una extraña. Con ternura, ahora soy yo la que olvido los malos gestos, los gritos y palabras, utilizando la filosofía más positiva que tú te encargaste de enseñarme en mi infancia, mientras peleo cada día por retenerte un poco más a mi lado.

Tú, viajera, toda una aventurera, te pierdes, te evades entre fantasías que cada vez tienes más presentes y siento rabia de no poder acompañarte, además de miedo por si algún día definitivamente ya no regresas.

Otras veces los viajes se convierten en pesadilla y vuelves a mis brazos asustada, buscando cobijo en un esfuerzo sobrehumano por recordar, aunque tu mente se ha instalado en el cuarto más oscuro y no te deja de él salir. Por eso aunque la oscuridad a veces sea total, yo buscaré la luz, la manera de iluminar para que los recuerdos juntas, no se nos vayan a escapar.

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